
Boca Juniors igualó
2 a 2 frente a Fluminense, de Brasil, en el partido de ida por las semifinales de la Copa Libertadores de América.
Los goles del campeón fueron obra del estratega
Juan Román Riquelme.
A
los 11 minutos, Palacio desbordó por la derecha y envío el centro rasante para que el enlace, con un toque sutil de derecha, ingresando por el medio, abriera el marcador.
Los minutos pasaron y tanto Chávez como Riquelme y Dátolo desperdiciaron sendas situaciones para ampliar el marcador. El remate del juvenil y el ex Banfield dio en el palo derecho. En tanto, el
10 intentó conectar un centro con la cabeza, ingresando por el segundo palo, pero un defensor lo incomodó en el salto y empujó la pelota al córner. Román reclamó penal por un golpe en el labio.
En el inicio del segundo tiempo, el campeón generó
tres chances nítidas en tres minutos. Primero Palermo conectó un frentazo y el arquero desvió al córner; después Chávez sacó un remate fortísimo que Henrique, en otra brillante intervención,
manoteó por sobre el travesaño; y por último, Paletta, en la altura del punto, penal, cabeceó en un centro y otra vez el arquero evitó la caída de su valla.
El dominio de nuestro equipo fue abrumador hasta los diez minutos. Acorralando a los brasileños por las bandas, desde arriba, por el medio, manejando la pelota con absoluta hegemonía. Pero sólo faltaba la estocada, la concreción de la acción para rubricar en la red todo el sometimiento que mostraba en el desarrollo.
Y a los 20, Boca tuvo su recompensa. Tiro libre en tres cuarto de cancha. Riquelme se perfila de derecha, demora su remate porque la barrera se adelanta. Y ¡gol! La pincelada de Román se desvía en un defensor, toma mayor velocidad y se mete como un misil junto al palo izquierdo de Henrique. Inatajable para el buen arquero.
A falta de 14 minutos el equipo de Río de Janeiro encontró el inmerecido empate por un error de Migliore.
Los dirigidos por Carlos Ischia siguieron buscando con ambición la victoria, pero ya con menor precisión y justeza.
El
Xeneize viajará ahora a Río de Janeiro, el próximo miércoles, para definir su clasificación a la final en el estadio Maracaná. A sufrir de nuevo, pero convencidos de que este equipo dará otra prueba de jerarquía, oficio y mística copera.-