
El campeón de América, Boca Juniors, goleó
3-0 al Atlas y avanzó a las semifinales de la Copa Libertadores. El
Xeneize brilló y dio otra muestra de que sus jugadores siguen teniendo hambre de gloria.
Los tantos fueron convertidos por el goleador
Martín Palermo, todos en el primer tiempo, a los 20, 24 y 37 minutos.
Fue el cuarto enfrentamiento entre ambos equipos en lo que va del semestre. Jugaron por la primera fase de este certamen con victoria para nuestro equipo por 3 a 0 en La Bombonera, mientras que los Zorros vencieron en el Jalisco por 3 a 1. El otro cotejo fue el del miércoles pasado que finalizó 2 a 2.
El equipo dirigido por Carlos Ischia, quien planteó el partido de manera inteligente –apostó por Chávez para que acompañara a Riquelme en la creación y confió en Paletta para contrarrestar el juego aéreo de los mexicanos- mostró orden y oficio para dejar en ridículo a un rival que le habían convertidos dos goles en la Bombonera.
La generosidad y solidaridad de los once futbolistas, con el
aderezo picante de la velocidad habitual de Palacio y la lucidez de Riquelme, fueron cualidades decisivas para sorprender a un especulador y temeroso conjunto local.
Palermo volvió a tener una tarde soñada. Sí, esos días en que al Loco le sale todo, aunque le pegue mal a la pelota. En la apertura del marcador ocurrió eso. Y el arquero no pudo contener el remate de derecha.
En el 2-0, definió con categoría ante un mano a mano con Bava y no perdonó. Y para liquidar el partido recibió un pase de Chávez sobre la izquierda, solo, sin marca. Paró la pelota, levantó la cabeza y, como vio adelantado al arquero, se la picó por arriba. GO-LA-ZO.
El segundo tiempo estuvo demás. Y más aún cuando fue expulsado Bava a los 4 minutos luego de cortar un avance letal de Palacio.
Boca está en las semifinales y ahora deberá enfrentar a Flumienense -eliminó a Sao Paulo- o a San Lorenzo, si derrota a la Liga, de Quito. Nuestro equipo demostró, una vez más, que tiene con qué retener la corona de América.-