Para este uruguayo de 22 años, ex Defensor, jugar en Boca es un sueño realizado. "Conozco a los jugadores de verlos por la tele, pero no personalmente. Ni siquiera los enfrenté. Espero caerles bien. Somos parecidos, de pueblos hermanos", le contó al diario deportivo Olé.
Un jugador de gran dinámica, que puede jugar tanto de lateral como de volante por izquierda y derecha.
"Los médicos que me hicieron los estudios me preguntaron qué venía hacer al país y cuando les dije, me hicieron saber que Boca es lo más grande", declaró entusiasmado.
Al dar sus primeros pasos como futbolista en Defensor tuvo dificultades. "De chico me tocó jugar poco. Recién en cuarta empecé de titular y ahí tuve un ascenso rápido. El técnico no me ponía porque era muy chiquito de físico. Y era verdad, era más chico que el resto. Pero eso me sirvió para hacerme fuerte y estar preparado para pelearla de afuera", explicó.
"Si me preguntaban de qué jugaba, yo decía que de 8 ó de 10. Con el tiempo fui agarrando un poco más de marca y por eso, en la Libertadores, llegué a jugar de lateral derecho en línea de cuatro. Eso es algo bueno para darle opciones al técnico", agrega.
González llega a Boca en el mejor momento de su carrera. Tuvo un buen semestre con Defensor, se sumó a la selección uruguaya y ahora se viste de azul y oro: "Es un momento bárbaro. Anduvimos bien con Defensor en la Copa, quedamos cerca de jugar con Boca, perdimos por penales con Gremio. Después tuve la chance de estar en la selección hasta unos días antes de viajar a Venezuela. Y ahora esto de Boca es lo máximo, es un cuadro que viene de ganar todo, es un gran desafío y un sueño".
Ya como jugador de Boca sueña con lo que le tocará vivir. "Hay muchas cosas lindas por jugar. Me hago la cabeza con el Mundial de Clubes, ya me lo imaginé, jugar con el Milan. Son cosas que pasan por la cabeza. Pero hay que ir paso por paso. Ahora voy de gira y debo pensar en arrancar bien, unirme al grupo que no me conoce y caer bien. Si es por mí, bajo del avión y juego".